miércoles, 21 de mayo de 2014

RAMSÈS SALANUEVA / ESTACIÒN DE EXTRANJEROS

RAMSÈS SALANUEVA



Estación de Extranjeros




Hemos bajado del cielo. Traemos la mente turbia,

debido al desvelo que un mal sueño provoca.

Nuestra tez entumecida, presenta desaliño.

Una ramificación de sangre, hasta la vista, obnubila....

En la sucesión de los seres, que la frontera ordena,

un centinela de Dios nos vigila.

Que de a dónde partimos al exilio de la calma.

Que cuál era la divisa para mediar entre el temor y la osadía.

Que cómo fueron esos años de la libertad de tribu.

Y a cuántos héroes benefició, la guerra de los símbolos.

Y por qué, ahora que ningún demiurgo surte los pebeteros

en el propiciatorio de las pirámides, triunfa la oscuridad.

Si antes del alba murieran los gallos, y la noche dimitiera

su derecho al amanecer, no tendríamos respuesta.

Somos los peregrinos. Los excluidos del baluarte.

Los menesterosos de la tierra. Los gitanos que cantan.







-Homographus-



he olvidado
la vida
entre los árboles
la prevención
ante el vacío
el constante temor
de poner
los pies ...

sobre la tierra
y andar
la llanura
seca
borrosa
sin ningún ropaje
ni ornamento
ni cubre pie
no sé cómo
cazar
ni extraer
alimento
del agua
desconozco las palabras
para invocar al fuego
perdí la noción de la noche
la dimensión del día
no se esculpir
la punta de una flecha
la hoja de un filo
menos un bloque
piramidal
de basamento
la semilla
es inútil
en mis manos
soy inerte
no entiendo
la marcha de los astros
el baile de las nubes
sin ruta
ni destino
dejé de hablar
con los animales
hace mucho
de manera virtual
de forma sintética
transcurro
sólo recuerdo
haber visto
en la cueva
el primer signo
desde entonces
mi mente
se dedica a nombrar las cosas
sin embargo
hay algo
en el cielo
que me dice
aún
“no soy de aquí”…





Dictadura


Al tratarte bien te maltrato,
porque un beso para ti es bofetada
y un puño, el capullo de una rosa cerrada,
gran confusión atribula el pétalo, al suponerse espina,
sospecha que el perfume, no es esencial para su agudeza,
mientras la púa no comprende por qué la caricia
en cuanto brota, sangra.









Ramsés Salanueva Rodríguez (Actopan, Hidalgo-1972- 2016).  Poeta, reportero y promotor cultural. Autor de los libros inéditos “Poemas y sonetos de extremaunción”, “Cuaderno para estudiar el viaje” (sobre su viaje a Noruega), con el que obtuvo la beca de jóvenes creadores del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, “Libro de agua”

WALLACE STEVENS / TRECE MANERAS DE MIRAR A UN MIRLO

WALLACE STEVENS 

TRECE MANERAS DE MIRAR A UN MIRLO


1

Entre veinte cerros nevados
lo único que se movía
era el ojo de un mirlo.


2

Yo era de tres pareceres,
como un árbol
en el que hay tres mirlos.


3

En el viento de otoño giraba el mirlo.
Tenía un papel muy breve en la pantomima.

4

Un hombre y una mujer
son uno.
Un hombre y una mujer y un mirlo
son uno.


5

Yo no sé si prefiero
la belleza de las inflexiones
o la belleza de las insinuaciones,
si el nido silbando
o después.


6

El hielo cubría el ventanal
de cristales bárbaros.
La sombra del mirlo
lo cruzaba de un lado a otro.
La fantasía
trazaba en la sombra
una causa indescifrable.


7

Oh, delgados hombres de Haddam,
¿por qué imagináis pájaros dorados?
¿No veis cómo el mirlo
anda entre los pies
de las mujeres que os rodean?


8

Conozco nobles acentos
e inevitables ritmos lúcidos;
pero también conozco
que el mirlo anda complicado
en lo que conozco.


9

Cuando el mirlo se perdió de vista
señaló el límite
de un círculo entre otros muchos.


10

Al ver mirlos
volar en la luz verde,
hasta los charlatanes de la eufonía
gritarían agudamente.


11

Viajaba por Connecticut
en un coche de cristal.
Una vez le entró el miedo,
por haber confundido
la sombra de su equipaje
con mirlos.


12

El río se mueve.
Estará volando el mirlo.


13

Toda la tarde fue de noche.
Nevaba,
iba a seguir nevando.
El mirlo se detuvo
en la rama del cedro.



“El movimiento Poesía Buenos Aires, 1950/1960”
Traducción: Raúl Gustavo Aguirre.
Buenos Aires, 1979




Thirteen Ways of Looking at a Blackbird I Among twenty snowy mountains, The only moving thing Was the eye of the black bird. II I was of three minds, Like a tree In which there are three blackbirds. III The blackbird whirled in the autumn winds. It was a small part of the pantomime. IV A man and a woman Are one. A man and a woman and a blackbird Are one. V I do not know which to prefer, The beauty of inflections Or the beauty of innuendoes, The blackbird whistling Or just after. VI Icicles filled the long window With barbaric glass. The shadow of the blackbird Crossed it, to and fro. The mood Traced in the shadow An indecipherable cause. VII O thin men of Haddam, Why do you imagine golden birds? Do you not see how the blackbird Walks around the feet Of the women about you? VIII I know noble accents And lucid, inescapable rhythms; But I know, too, That the blackbird is involved In what I know. IX When the blackbird flew out of sight, It marked the edge Of one of many circles. X At the sight of blackbirds Flying in a green light, Even the bawds of euphony Would cry out sharply. XI He rode over Connecticut In a glass coach. Once, a fear pierced him, In that he mistook The shadow of his equipage For blackbirds. XII The river is moving. The blackbird must be flying. XIII It was evening all afternoon. It was snowing And it was going to snow. The blackbird sat In the cedar-limbs. Wallace Stevens




Wallace Stevens (Reading (Pensilvania)2 de octubre de 1879 – Hartford (Connecticut)2 de agosto de 1955) fue un poeta estadounidense, adscrito, como T. S. Eliot, a la corriente vanguardista (modernismmodernismo anglosajón, que no debe confundirse con el modernismo en la Península Ibérica, anterior cronológicamente y con un programa estético diverso) en lengua inglesa.
Trabajó toda su vida como abogado de compañías de seguros. En 1955 obtuvo el Premio Pulitzer de Literatura.

Wallace Stevens and Holly near their Farmington Avenue apartment, 1929.
Wallace Stevens and Holly near their 
Farmington Avenue apartment, 1929. 
(Courtesy Huntington Library.)
http://www.wallacestevensbiography.com/default.htm


MAÑANA DE DOMINGO

I

Complacencias del batón, y tardío
Café y naranjas en una silla al sol,
Y la verde libertad de un papagayo,
Se mezclan en una alfombra para disipar
El sagrado silencio de los sacrificios antiguos.
Ella sueña un poco, y siente la oscura
Invasión de esa vieja catástrofe,
Como se oscurece una bonanza entre las luces del agua.
Las vívidas naranjas y las brillantes alas verdes
Parecen cosas en alguna procesión de los muertos,
Serpenteando por las anchurosas aguas, sin ruido,
El día es como un agua anchurosa, sin ruido,
Aquietado para que pasen sus pies que sueñan
Sobre los mares, hacia una silenciosa Palestina,
Dominio de la sangre y del sepulcro.

II

¿Por qué dará su dádiva a los muertos?
¿Qué es la divinidad si sólo llega
En silenciosas sombras y en sueño?
¿No encontrará en consuelos del sol,
En fruta vívida y en las brillantes alas verdes, o sino
En los bálsamos y bellezas de la tierra,
Cosas dignas de amor, como la imagen del cielo?
La divinidad tiene que vivir en ella misma:
Lamentos en la soledad, o indómitos
Entusiasmos cuando la selva florece; huracanadas
Emociones en caminos mojados por las noches de otoño;
Todos los placeres y todas las penas, recordando
La rama del verano y la rama invernal.
Tales son las medidas de su alma.

III

Zeus tuvo en las nubes nacimiento inhumano.
Ninguna madre lo amamantó, ningún dulce país
Dio amplios ademanes a su mítica mente.
Anduvo entre nosotros, como un rey que murmura,
Magnífico, andaría entre sus corzas,
Hasta que nuestra sangre, conjugándose, virginal,
Con el cielo, trajo tal recompensa al deseo que
Hasta las corzas lo divisaron en una estrella.
¿Fracasará nuestra sangre? ¿Llegará a ser
La sangre del Paraíso? ¿Y se parecerá
Toda la tierra que conocemos al Paraíso?
El cielo entonces será más amistoso que ahora,
Participará en el trabajo y participará en el dolor,
Y próximo en la gloria al amor que perdura,
Y no este azul indiferente, que aleja.

IV

Ella dice: “Estoy contenta cuando los pájaros
Antes de volar, prueban la realidad
De los nublados campos con sus dulces preguntas;
Pero cuando los pájaros se han ido, y sus calientes campos
Ya no vuelven, ¿dónde está el Paraíso?”.
No hay morada para la profecía,
Ni antiguas quimeras del sepulcro,
Ni el áureo subterráneo, ni isla
Melodiosa, donde regresan los espíritus,
Ni un visionario sur, ni nebulosa palmera
Remota en una colina del cielo, que ha perdurado
Como perdura el verde de abril; o perdurará
Como su memoria de pájaros despiertos;
O su anhelo de junio y de la tarde, tocado
Por el agotamiento de las alas de la golondrina.

V

Ella dice: “Pero aun siento en el consuelo
La necesidad de una imperecedera ventura”.
La muerte es madre de la belleza; sólo de ella
Vendrá el cumplimiento de nuestros sueños
Y de nuestros deseos. Aunque desparrama las hojas
Del seguro olvido en nuestros senderos,
El sendero que la pena enferma tomó, los muchos senderos
Donde retumbó la crasa fanfarria del triunfo, o donde el amor
Movido por ternura susurró algo,
Hace que el sauce se estremezca en el sol
Para muchachas que solían sentarse y mirar
La hierba, abandonada a sus pies.
Hace que los muchachos apilen nuevas ciruelas y peras
En desdeñadas fuentes. Las muchachas prueban
Y apasionadamente se extravían en las hojas acumuladas.

VI

¿No habrá cambio de muerte en el Paraíso?
¿No cae jamás la fruta madura? ¿Cuelgan las ramas
Grávidas siempre contra el cielo perfecto,
Inmutable, pero tan parecido a nuestra tierra mortal,
Con ríos como los nuestros que buscan mares
Que nunca encuentran, las mismas playas que se alejan
Y que nunca se tocan, con inarticulado dolor?
¿A qué poner el fruto en estas márgenes
O embalsamar las costas con la flor?
Ay de nosotros, que allí usen nuestros colores,
Los tejidos de seda de nuestras tardes,
Y pulsen las cuerdas de nuestros insípidos laúdes.
La muerte es la madre de la belleza, mística,
En cuyo ardiente pecho imaginamos
Nuestras madres terrestres, esperando, insomnes.

VII

Ágil y turbulento, un círculo de hombres
Cantará, orgiástico, en una mañana de verano
Su estentórea devoción al sol,
No como un dios, sino como un dios podría estar
Desnudo entre ellos, como un manantial salvaje.
Su canto será un canto de Paraíso,
Salido de su sangre, volviendo al cielo;
Y en su canto entrarán, voz por voz,
El tempestuoso lago en el que su señor se deleita,
Los árboles como serafines y las retumbantes colinas
Que prolongan el coro mucho después,
Conocerán muy bien la celestial camaradería
De los hombres que mueren y de la mañana estival.
Y el rocío sobre sus pies manifestará
De dónde han venido y adónde van.

VIII

Ella escucha, sobre el agua silenciosa
Una voz que grita: “La sepultura de Palestina
No es el pórtico de los espíritus que se demoran.
Es la tumba de Jesús, donde yació”.
Vivimos en un viejo caos del sol,
O en una vieja dependencia del día y de la noche,
O en la soledad de una isla, sin tutela, libres,
De esa anchurosa agua, inescapable.
Recorren los ciervos nuestras montañas, y las codornices
Silban en torno a sus espontáneos gritos;
Las dulces frutillas maduran en la soledad;
Y, en el aislamiento del cielo,
Al atardecer, bandadas casuales de palomas trazan
Ambiguas ondulaciones cuando descienden
Hacia la oscuridad, con extendidas alas.


Traducción : Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges









Del mero ser


La palmera al final de la mente,
pasado el último pensamiento, se eleva
en la decoración de bronce,

un pájaro de dorado plumaje
en la palmera canta, sin significado humano,
sin sentimiento humano, un extranjero son.

Sabes entonces que él no es la razón
que nos hace felices o infelices.
Canta el pájaro. Sus plumas brillan.

La palmera se alza al borde del espacio.
El viento pasa lento por las ramas.



El plumaje del pájaro, forjado a fuego, queda colgando.

Poemas Tardíos Traducción Daniel Aguirre.

Edt, Lumen. Barcelona, 2010

martes, 20 de mayo de 2014

LUIS CAPUCHO Blog Azul

Eu disse que iria fazer um showzinho pra eles, enquanto eles falavam do que viesse à cabeça, que não era um lance assim de ficar parado, contemplativo, olhando, quer dizer, era pra contemplar também e tal.

Eles disseram:

- Mas e você?

- Eu também vou conversar, e contemplar e tocar – eu disse.

Aí, começaram os indecisões de qual lugar seria o ideal para fazer. E decidiram que o melhor seria na piscina.

Fomos.







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JOAO RICARDO LOPES / DIAS DESIGUAIS: ACERCA

a esmo, no interior duma caixa de sapatos, puseram
os teus óculos, os alfinetes, os retratos ovais
em tons de sépia. creio que uma ou duas cartas,
suponho que o teu bilhete de identidade


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DIAS DESIGUAIS: ACERCA: Foto: Deduar                           ACERCA   cotos de sabão secando nas margens do tanque, f...



oão Ricardo (Pereira) Lopes nasceu em 21 de Junho de 1977, na freguesia de Azurém (concelho de Guimarães). É Licenciado em Línguas e Literaturas Modernas, variante de Estudos Portugueses (Ramo Educacional) pela Faculdade de Letras da Universidade do Porto e Pós-graduado em Teoria da Literatura pelo Instituto de Letras e Ciências Humanas da Universidade do Minho.
Foi bolseiro da Fundação Calouste Gulbenkian entre 1994 e 1999, tendo igualmente nesse período desenvolvido uma estreita colaboração com diversos órgãos de jornalismo, com os quais colaborou através de peças jornalísticas e literárias.
Foi ainda no período universitário que se desenvolveram decisivamente as linhas temáticas da sua escrita, sob o impulso tutelar dos professores Arnaldo Saraivo e Vera Lúcia Vouga.
Profissionalmente exerce a atividade de professor de Língua Portuguesa no ensino básico e secundário, tendo lecionado a cadeira de Literatura Infanto-Juvenil no ensino superior (no Instituto de Estudos Superiores de Fafe e na Escola Superior de Educação do Instituto Politécnico do Porto).
Em 2001 publicou o seu primeiro volume de poesia, intitulado a pedra que chora como palavras (ao qual foi atribuído o Prémio Revelação de Poesia José Carlos Ary dos Santos), seguindo-se além do dia hoje (vencedor do XII Prémio Nacional de Poesia da Vila de Fânzeres). No mesmo ano deu início a uma estreita colaboração com a editora Labirinto, integrando o seu conselho editorial até 2007.
Também na cidade de Fafe associou-se ao Núcleo de Artes e Letras local (NALF), fazendo parte da sua Direção, entre os anos de 2003 e 2010.
Na Vila de Arões São Romão, onde reside, é Secretário de Junta, sendo responsável pela área de informação e cultura, designadamente pelo Boletim Informativo da autarquia e pelo Grupo de Teatro de Arões, de que foi cofundador e de que é na presente temporada encenador. Foi ainda responsável pela Biblioteca de Arões entre 2007 e 2009.
A sua produção literária conta com seis livros (poesia e crónicas), estando presentemente a preparar novas publicações (conto, prosa poética, poesia e crónicas).

lunes, 19 de mayo de 2014

alpialdelapalabra: Luis Thonis: Poemas.

Callar no fue una decisión
o un modo de seguir hablando
fue hacer que cada letra tuya fuera
cobrando precisión, transparencia encarnada
Qué otra cosa…la criatura retorna, cima y caída de un arpegio
prematuro ausente de un oficio de difuntos


para leerlo entrà en :



alpialdelapalabra: Luis Thonis: Poemas.: Luis Thonis Siglo de manos Has  estado aquí y allá lejos del reflujo público en los mueble...

jueves, 15 de mayo de 2014

miércoles, 7 de mayo de 2014

LEONOR SILVESTRI : el cuerpo paciente

LEONOR SILVESTRI



EL CUERPO PACIENTE





Saga Games of Crohn: el cuerpo paciente



1/5/14

El cuerpo paciente está siempre a disposición. Entran, salen, colocan. Imposible organizar una suerte de rutina con horarios, aunque de algún modo en la detención, la hay. De acuerdo a lo que otros dictaminan o les conviene, el cuerpo es examinado, palpado, pinchado, visitado. El cuerpo paciente está a disposición del control, tendido en una cama. Duermo al lado de una luz de una bomba con una luz iridicente que hace una pequeña y sutil música que jamás se detiene, o apaga. Como una sirena, vela mi sueño. El cuerpo paciente está echado a la espera, aguarda que le toque y le manipule esta medicina humanizada. El cuerpo paciente sin rutina, sin intimidad, cuerpo en expuesto y dispuesto al control, al cual se le llama cuidado. El descanso y la soledad se hace inhallable al cuerpo paciente. El cuerpo paciente pierde así su sensualidad.
En el cuerpo paciente se replican estas lógicas incluso por los no médicos ni así llamados profesionales de la salud. La gente comienza a dejar aguardando al cuerpo paciente por 40 minutos o más, total, el cuerpo paciente carece de poder de decisión y no tiene adonde ir. Su fatum es esperar en calma. El cuerpo paciente debe atender el teléfono, responder el mensaje, aceptar el llamado en casi cualquier horario que el cuerpo no paciente se haga el tiempo y el lugar para incordiarlo. El cuerpo paciente no debe sentir ninguna desasón frente a esto, por el contrario, el cuerpo paciente debe seguir sin sus horarios, expurgado de toda potencia vital, porque estar enfermo en una cama es aceptar a los demás resignadamente. El cuerpo paciente no tiene exterior, no está en una esquina, se puede operar sobre él. Detenido en su cama, quien visita, soberanamente, comienza a decidir por el cuerpo paciente, cómos y cuándos, el cuerpo paciente debe y tiene la obligación de alegrarse así. Se le comienza a inflingir al cuerpo paciente la tiranía de los normales que se trasladan y tienen que hacer. El cuerpo paciente es el ama de casa de la dictadura de quienes producen normalidad y sanidad. El cuerpo paciente, total, no hace nada, nada más que estar enfermo, sanándose. Ergo, el cuerpo paciente tiene que aceptar, de buen grado, lo que se le da, cómo y cuándo. Agradecido y servil debe someterse a la caridad de los prolíficos que deciden los horarios de la visita y la amistad sin consenso. El cuerpo paciente, poco a poco, se vuelve no cuerpo.








Diario de la poeta mala II: Saga Games of Crohn: el cuerpo paciente: 1/5/14 El cuerpo paciente está siempre a disposición. Entran, salen, colocan. Imposible organizar una suerte de rutina c...

JOSÈ GARCIA OBRERO / ALIENTO

Queda la cáscara: Aliento: El final es aliento detenido en los vidrios. Antes fueron abrazos; uñas que surcan la columna   para prender en llamas la zarza de ...



ALIENTO 



El final es aliento detenido en los vidrios.
Antes fueron abrazos; uñas que surcan la columna  
para prender en llamas la zarza de los miedos.
Antes se elevó el polvo para cegar la rabia;
olisqueó la rehala la punta de la sombra;
le hendieron sus colmillos inoculando el frío.
Antes derrocharon los cuerpos sustancia mineral;
el azahar descolgó la osamenta de abril;
se rompió bajo un cielo que golpea en verano.
Y el final es aliento que carece de forma,
salvo la que en cristales atestigua la niña
que dibuja relojes y viejos que al beber
expulsan por error su cansancio en la copa:
un aliento primero ensayado en el último;
la última parada de un ciclo que deshace. 

jueves, 1 de mayo de 2014

ALICIA GALLEGOS en Biblioteca LGTTB "Oscar Hermes Villordo": Un recorrido por el sector Alicia Gallegos en Bibl...

Biblioteca LGTTB "Oscar Hermes Villordo": Un recorrido por el sector Alicia Gallegos en Bibl...: Y cada tanto llega Alicia a Biblioteca, con su bici, cargada de libros. Editora, poeta, nexo entre escritores, desde sus blogs difunde a poe...





gracias Pietro Salemme

ALICIA GALLEGOS responde CUESTIONARIO SCHMIDT: ALICIA GALLEGOS (MORÓN,PROVINCIA DE BUENOS AIRES,1...

CUESTIONARIO SCHMIDT: ALICIA GALLEGOS (MORÓN,PROVINCIA DE BUENOS AIRES,1...: 1.      qué objetos te acompañaron toda tu vida? Un cuadrito con una imagen de la Virgen de Pompeya, me lo regaló mi abuela m...

El mundo incompleto: La sangre circula en el abrazo

El mundo incompleto: La sangre circula en el abrazo: ALICIA GALLEGOS (MORÓN, PROVINCIA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA, 1959) EL MERCADER DE VENECIA abrasa el abrazo, chamusca la carne, c...

De lo que no aparece en las encuestas 2: Alicia Gallegos

De lo que no aparece en las encuestas 2: Alicia Gallegos: Obra de Cecilia Aguado. Alicia Gallegos , Rituales del ocultamiento y otros poemas, publicado el 10 de diciembre de 2013 en su blog  ...