viernes, 29 de julio de 2016

mi música /Radiohead / Creep /Subtitulado en Español

 mi música /
Radiohead / 
Creep /







mi música / Bitter Sweet Symphony / The Verve / Richard Ashcroft / subtitulada








Emmanuel Aguilar Rocha / Móvil

Emmanuel Aguilar Rocha



Móvil


Eh sordos, pinches sordos
Háganme saber que existen
Llevo el mismo número bordado en los zapatos
En la frente, en la sombra que es mi cuerpo
Pero cambié de aparato, de móvil, inmovilizado
Y se me borró la memoria
O los olvidé por pedazos
No es que quiera charlar tan a fondo
Sólo por fuera, junto a las nubes de mi casa

Eh, sordos, pinches sordos.
Dónde están cuando no los necesito
Quiero guardarlos en mí, en mi aparato
Bajo mi vientre de diez dígitos





Emmanuel Aguilar Rocha, Ciudad Guzmán, Jalisco, 10 de agosto de 1994. Promotor y difusor cultural en la región sur de Jalisco. Forma parte de la antología madrileña “Versos al aire”  2015. También forma parte de la antología LAVA, poesía auditiva (2015, Zapotlán, Jalisco). En 2016 formó parte del consejo editorial de la revista cultural “Síncopa”.  Forma parte del consejo creador del Concurso literario  del CUSUR (en sus ramas de poesía y cuento).




sábado, 16 de julio de 2016

LILIANA RAMOS COLLADO / POESÍA & COCINA / PUERTO RICO / CENA PARA UNX

Costillitas de cordero a la pimienta, con un toquecito de aceite extra-virgen y ajo en polvo.

 Papas doradas en escalope, al vapor de mantequilla con ajo prensado, unas gotitas de brebaje de soya, pimientita malabar molida en casa y un chin de esencia de cebollas vidalia, molidas y prensadas. 

Y una ensalada de tomatitos en su viña, con cuñas de dátil fresco y unas hojitas de albahaca de mi patio, pelá pelá, o como decía Cervantes que es la verdad: monda y lironda. 

Para bajar esto, una copita de vino chileno Carmenere que exprimí a duras penas de una botella que quedaba en la nevera. 

¡Salud!





Foto de Liliana Ramos Collado

martes, 12 de julio de 2016

IVÁN ROJO / –Oye, ¿seguro que estás bien?



Desperté decidido a dar un giro a mi vida así que salí de casa y di mi vuelta a la manzana en sentido contrario al de costumbre. Luego volví y me preparé un sándwich, un sándwich que resultó ser vegetal, para mi propia sorpresa. Pensé en hacer también un zumo de naranja, pero no encontré ninguna en la cocina. Estaba terminando de comerme el sándwich ahí de pie frente a la encimera, pensando en mi flamante plan de acción, mi pequeña revolución, cuando sonó el teléfono. Era mi hermano. No quería nada en particular, solo saber qué tal estaba.
–Bien –le contesté, y empezamos a hablar de nuestras cosas.
Me comentó algo sobre el carburador de su coche. También me resumió el libro que acababa de leerse, un diario de viajes. Yo le conté lo que había oído en la radio mientras me duchaba: que en algún lugar de la isla de Vancouver habían encontrado una seta que tenía la típica cara de Cristo impresa en el sombrero, pero con gafas de sol. Quise hablarle también sobre mi decisión, lo de empezar a hacer bien las cosas, todo eso. Incluso pensaba contarle lo de la entrevista del día siguiente. Pero me interrumpió:
–Oye, ¿seguro que estás bien?
Le respondí lo que se suele responder:
–Sí, claro, perfectamente.
–No sé, tío –insistió él–, te encuentro raro... No pareces tú.
No me gustó oír eso. Sobre todo porque yo tenía una sensación muy parecida sobre mí mismo. Durante unos segundos me quedé callado, nublado, pensativo. Engullí el último bocado del sándwich y le dije:
–Te llamo en diez minutos, ¿vale?
Salí de nuevo a la calle y recorrí la manzana en la dirección habitual. Hice un alto en el estanco, si no recuerdo mal.
De nuevo en casa me serví una taza del café de anteayer, lo enterré en azúcar, acerqué una silla a la ventana y le devolví la llamada a mi hermano. Reanudamos la conversación. Charlamos durante un buen rato, por lo menos cuatro cigarrillos. Estuvo bien, sí, realmente bien. En cierto momento vi surcar el cielo una nube con forma de caballo rampante.
Después me despedí de él un tanto precipitadamente. De pronto tenía ganas de ponerme a trabajar. Todo volvía a ser como siempre.






Textos de Iván Rojo en :

https://ivanrojo.wordpress.com/





lunes, 11 de julio de 2016

TAMARA KAMENSZAIN / el eco de mi madre

El eco de mi madre 


No puedo narrar.
¿Qué pretérito me serviría
si mi madre ya no me teje más?
Desmadrada entonces me detengo
ante un estado de cosas demasiado presente:
ser la descuidada que la cuida
mientras otros la descuidan por mí.
Son personas que me sobran
y la gramática se torna un escándalo
cuando ella que olvidó las palabras
adelanta su bebé furioso
con el fin de decirlo todo
aunque no se entienda nada.




Tamara Kamenszain nació en Buenos Aires, en 1947. Poeta y ensayista vinculada al Neobarroco latinoamericano. Ha intercalado la publicación de sus libros de poemas con el ejercicio crítico. Entre otras distinciones ha recibido el Primer Premio de Ensayo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Beca Guggenheim. Sus obras fueron traducidas, parcial o totalmente, al inglés, francés, alemán y portugués. Adriana Hidalgo publicó su poesía reunida bajo el título La novela de la poesía (2012).

fuente :pág 12, 2013, denise león 






sábado, 9 de julio de 2016

ANGELICA SANTA OLAYA / POESÍA & COCINA / TUMMIE O PASTA DE AJO ÁRABE


Les cuento que allá, en Emiratos, me he vuelto adicta al tummie o pasta de ajo árabe... 
Es deliciosa y yo la uso para todo tipo de carnes al grill... Pescado, pollo o res, son exquisitos con esta pasta... También la uso en vez de mayonesa en sandwiches y tortas... Extraño su sabor y ayer me decidí a prepararla...  Hoy estoy preparando salmón y tilapia al grill con crema de calabaza amarilla (que también es muy común allá por influencia inglesa)



A petición popular dejo aquí la receta de la PASTA DE AJO para que se entretengan este sabadito alegre:

4 dientes de ajo grandes crudos
1 papa mediana cocida
2 limones, el jugo
1/3 de taza de aceite de girasol
(aceite de comer, como decimos en México)
Sal
Licuadora normal o de mano

Poner los dientes de ajo en la licuadora y dar una primera molida rápida.
 Agregar, poco a poquito, el aceite, el jugo de limón, la sal y la papa cortada en pedazos pequeños mientras se continúa licuando. 
El secreto está en la molida. No se debe poner todo junto sino ir poco a poco, con paciencia y revisando que la consistencia de la pasta sea la deseada.
 A mí, ayer, me quedó pastosita porque le faltó un poquito de aceite. Esto depende del tamaño de la papa, una papa mediana puede ser más, o menos, grande cada vez. Así que ahí le van revisando y poniendo, muy poquito a poco, más aceite si la consistencia es, aún, muy pastosa. 
Debe quedar como mayonesa y de color blanco, muy blanco. El color se consigue, también, al licuar el tiempo suficiente. 
La vacían en un toper o frasquito de cristal y la guardan en el refri. Dura para varios días. 
Luego la embarran en su pescado, pollo o carne para grillar agregando sal y pimienta sin poner aceite en el recipiente porque ya la pasta tiene aceite y al grillarlo quedará una costrita deliciosa en la superficie de la carne.
 O, también, pueden ponerla aparte, en un platito, junto a la carne ya grillada, para, en cada bocado, ir tomando un poco de esta pasta con el pedacito de carne o de pan que es como la sirven en Medio Oriente.
 Lo de embarrársela a la carne, antes de grillarla, me lo inventé yo... Prueben las dos formas y hagan lo que más les guste... 
A mí me encanta de todas las formas porque adoro el ajo que, además, dicho sea de paso, tiene muchas propiedades nutricionales y curativas... Eso sí, procuren que si en la comida está su pareja, también la coma, para que, a la hora de los kikos, ninguno note el olor a ajo... 


foto :aliciagallegos


EN EL BLOG DE ANGÉLICA PUEDEN ENCONTRAR SU BIOGRAFÍA, LIBROS PUBLICADOS Y MÁS 
YENDO A  :
http://alicialanecia.blogspot.com/

martes, 5 de julio de 2016

FRANCISCO RANGEL / CONSERVAS



Tarde elaborando conservas. Dando vueltas a las páginas de la memoria.
 Aún me quemo con las pequeñas salpicaduras de la mermelada. 
Respiro, y sonrío como idiota, al ver el producto terminado.
 Años desperdiciados al no hacer esto.








fotografía : aliciagallegos





fotografía: aliciagallegos

sábado, 2 de julio de 2016

SANTIAGO ARMANDO / “Riquelme se va de asado con futuro incierto”



"RIQUELME SE VA DE ASADO CON FUTURO INCIERTO "

Fue la última vez que recorté algo del diario,
no recorto ni subrayo nada,
todo al baldío
como esta máquina,
todo al baldío
de las excavadoras
garras del teclado
raíces de basura
frutos de basura
fosforescente
una lámpara de aloe vera con raíces tiernas
un cerebro de luz celeste
hiriente
hace de asiento a un pañal
donde había una foto
y toda una era de lectura
todas las novelas
se pudren como esos billetes.
Toma mi espinaca podrida
mi lechuga dulzona,
y muchas medias
y ceniza y paquetes
cajas de zapatos.
Y levanto la vista
y una idea se esconde como rata
entre papas podridas
recuerdo las lecturas por el apetito
la novela de Mariano me dio antojo dulce
The Dharma Bums me hizo volar, al final.
Decía que ni recortes,
Alicia, no me queda nada,
el anillo de Grondona que decía “Todo Pasa”
¿se lo habrán dejado puesto o pasó de manos?
¿se hará arqueología de toda la basura,
 si se viniera una nueva era geológica y
se mezclaran los continentes como huevos revueltos?
hoy leía lo de Calvert Casey del polvo de los muertos,
del cemento, que puso Mariano.
¿Qué estoy haciendo para una arqueología, Alicia?
Arqueo de caja, cero, pero basura sí.
¿Y el gusto de las ciruelas dulces?
toda la fruta pichicateada,
las mandarinas, les cambian el sabor
y la forma a la fruta, porque viste hay modas de fruta ahora.
Hoy me costó más pelar una mandarina que una naranja
y parecía de meo dulce,
y no es que me queje
pero al control remoto le falta la tecla comprar
la tele va a los pedos
después de meditar,
sentí pena de mi fiebre latente,
desamparo de animal ridículo ahí,
sufriendo, miedoso, no pudiendo hacer nada
queriéndose sacar los vicios de encima
30 kilos de encima,
y el pucho,
y el nudo en la pantorilla,
cuando terminé de meditar,
que me encoge el lado izquierdo y que estiro
y me vienen dolores nuevos
que me van cercando
me van cercando
y me voy a morir de un infarto
que se va a colar como un pedo
o como cuando Bugs Bunny sacaba un ramo de flores,
así, de golpe.